26 feb 2026·Oficio · Cuaderno
No entrenes un solo músculo
Cuando aparece un operador nuevo —una disrupción, un corte, una paradoja— dan ganas de ponerlo en todos lados. El texto queda dominado por ese músculo. El lector gasta la energía en reparar la máquina.
El alivio comprensivo es el tramo donde la norma vuelve, un momento, para que el desvío se note. Si todo es desvío, el desvío no tiene fondo.
La maestría no es la saturación. Es el contrapeso. Lo nuevo entra sin demoler la arquitectura.
Fuente: cuaderno, “La carpintería del verso”.